
Recordaba sensaciones, las mismas manos, el mismo aire en su nuca y sobre todo el mismo temor; sabiendo que podia ser como antes, cuenta los segundos como si fueran horas, uno por uno se arrastran y un nuevo minuto cobra vida y se desfigura para dar paso a otro. Su cuerpo, tenso, queria dejar de temblar; queria abandonar todo. Sin darse cuenta de un segundo a otro dejo de respirar, la piel se le tenso aun mas y fue cuando paso, esos labios (Los mismos labios), se posaron sobre su espalda, presionaron en un beso y dieron paso a un susurro "buenas noches".
Heinkel .
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