
Soné con un reino de puros corazones y ahí estaba yo tirada sobre la hierba mirando el esplendor del cielo y su pacifica guerra por un lugar en el mundo, mirando los minutos golpearse y sin mover un músculo, sin producir un roce entre lo que me rodeaba y mi propio cuerpo, mimetizando la estela de sensaciones que se producían en mi nuca, en mi espalda, en mis ojos espectantes, en mis labios.
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Te pedí que me cuidaras y aceptaste, te pedí que me miraras y ahí estaba yo sin ataduras para que me vieras bien, sin rencores ni remordimientos, toma lo o deja lo.
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Reemplace un trocito de tu corazón con el mio, dibuje en tu cara una sonrisa que en poco tiempo se reflejo en la mía, fundí nuestras miradas y con solo imaginarlo ya estaba todo hecho.
Heinkel.
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